QUERIDO ENEMIGO. Receta para crear un enfermo mental

Me gustaría ser tu amigo para escucharte y apoyarte en todo momento, conseguir tu confianza como la de un recién nacido hacia sus progenitores.
En tus momentos malos intentaría distraerte y cambiar tus malos pensamientos por otros constructivos que te hiciesen ver lo que vales y lo buena que puede llegar a ser la vida.
Si necesitases llorar siempre tendrías disponible mi hombro para desahogarte, yo escucharé con comprensión tus emociones.
Estaría atento a tus necesidades e intentaría ayudarte a cubrirlas en todo momento.
Si te sientes solo yo siempre estaría ahí para darte un abrazo, intentaría que sintieras la seguridad de que siempre vas a poder contar conmigo y que más que como a un amigo te quiero como si fueses mi hermano, sangre de mi sangre o incluso yo mismo.

(Una vez conseguido esto pasaría bruscamente a lo contrario)

Te aislaría en un zulo vacio con una única visita diaria que consistiría en desatarte de la cama durante 5 minutos en los que únicamente pisaría tu cuello sin cesar lo suficientemente fuerte para que desearas matarme pero sin que llegaras a perder el conocimiento.
Te privaría de todo estimulo, especialmente cualquier contacto o conexión humana (Los únicos estimulos que recibirías serían la sensación de soledad, aburrimiento, hambre, incertidumbre, inseguridad, frio, dolor… ) hasta conseguir que asocies la visita de tu verdugo como algo positivo en tu vida, incluso que llegues a desearlo por suponer la única ruptura con el sufrimiento monótono cual grifo que gotea incesante e invariablemente.
Cada vez que viera que te fueras a quedar dormido te presionaría una plancha ardiendo en tus genitales mientras intento estimularte sexualmente con mujeres imponentes, el único alimento que te daría serian tus escasa heces y tu cada vez menor orina mientras yo frente a ti me deleitaría de placer saboreando tu pastel favorito.
Haría sufrir eternamente a tus seres queridos haciéndote tener bien presente en todo momento que es por tu culpa, te haría respirar continuamente la putrefacción del cadáver de tu ser más amado, cadáver conseguido por tus propias manos haciéndote creer que a quien estabas matando era a mí.
Cada vez que llorases te enjuagaría las lágrimas con jugo de limón hipersalado, si vomitases te haría hacer gárgaras con tu propio vómito y por cada arcada te haría beber un trago de lejía.
Tendría ultrasonidos destrozándote los oídos continuamente sin llegar a atontarte ya que quiero que estés bien consciente. Te arroparía con lijas.
Después de una semana así te dejaría dormir para que sufras con tus propias pesadillas y que cuando despertaras te encontrases desatado y con la puerta abierta a fin de que tu instinto de supervivencia te haga esbozar una sonrisa pensando que eres libre, que la pesadilla terminó, pero en cuanto salieses de tu zulo sólo comprobarías que te encuentras completamente solo en medio de un desierto del que jamás podrás salir.
Lo único de lo que serás capaz de hacer es preguntarte una y otra vez ¿Por qué? Sin encontrar jamás una respuesta.

Javi (FAX)

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