Freud y los fondos marinos

Experimento con mi vacío, el hueco del dolor se llena de mar, crece coral, aumenta el oxígeno. Crecen las posibilidades de vida.

El vórtice del sufrimiento se debilita con el simple paso del tiempo, aunque guarda la memoria de su potencia imprevisible. Ya. Lo temo. Pero puedo irme a ese mar interno. Respirar.

Mi cuerpo, yo no lo dejé morir. Me lo mataron. ¿Sabes?. Rota. Fui yo con más vida que nunca, hace mucho tiempo. Sí, fue un cúmulo de humillaciones y violencia contra mi. Contra mi cuerpo, que para protegerse endureció y marchitó su vitalidad, mutiló su libertad, su expresividad. Para no sentir. Para no sufrir.

Ya he masticado muchas veces esa historia y otras mil más. En ella se ancla el vórtice.

Ahora me vuelvo al mar, el oxígeno y mis moléculas, mi alma vieja, sabia, mi cuerpo. Mi cuerpo. Mi hogar. Vuelve a darme sustento, me nutro de su movimiento. De su despertar.

Y me acuno y me abrazo. Respiro. Respiro. Me contraigo, me estiro. Medusas. Ranas. Peces. Serpientes. Delfines. Está vivo. Palpita. En él aguardan las rutas al mundo del gozo…

Gozo corporal, real, tangible, material, no goce psicoanalítico. No goce en el diván. No divagar en el diván. No devanarme en el diván. No. Transferencia y contratransferencia infinita como eslabones de una cadena que he de arrastrar. No. Yo misma analizándome a mi misma en un juego de espejos imposible. Yo misma terapeuta y sufriente en una espiral inagotable. No. No. No.

Mi cuerpo sabe como romper los espejos, los bucles analíticos, las cadenas. Es sabio. Es antiguo, como mi alma. Tengo que reapredender a escucharlo. Sabe como llenar el espacio transferencial de olas de mar, de pura química orgánica.

Millones de años en el planeta. 

Estructuralmente somos átomos bailando la música invisible de un misterioso universo. Sinceramente no creo que Freud, ni Lacan supieran más de sanación que mi cuerpo escuchando esa música.

Mi ridícula tragedia cada vez está más cubierta de placton y corales. Transmutando en oxígeno y fondos marinos.

Iren Txus
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2 comentarios sobre “Freud y los fondos marinos

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  1. Simplemente belleza real , la verdad es lo que tiene. Me gusta sumergirme de vez en cuando por oceanos aparentemente ajenos para recordarme cosas de mi mismo. Gracias por compartir sentimientos

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